Entre un homúnculo y la realidad: el brazo de las personas muertas.

A lo largo del manga de Fullmetal Alchemist vemos que algunos de los siete homúnculos que Father creó muestran más de una apariencia. Tenemos a Gluttony, quien es capaz de aumentar de tamaño y abrir un enorme agujero en su estómago que conduce a una ‘puerta falsa’ (tal y como Edward y Ling lo comprobaron). También tenemos a Greed cuya apariencia alterna nos muestra un cuerpo oscuro, manipulado gracias al carbono, que le da una resistencia bastante notable. Pride por otra parte es una sombra negra con ojos, bastante vulnerable en la oscuridad pero en un entorno luminoso resulta difícil de combatir. De Lust, Wrath y Sloth sólo vemos una sola apariencia, pero el caso de Envy es distinto. Este homúnculo se nos presenta en tres formas distintas a lo largo del manga (dejando de lado el hecho de que puede transformar su aspecto físico a voluntad).

Tres formas de Envy

1) Su apariencia más pequeña parece ser la original. Tiene el aspecto de un embrión de color verde. Es también bastante vulnerable si no consigue un cuerpo al cuál aferrarse para poseerlo.

2) Es así como aparece en la mayor parte del manga. Un ser de aspecto andrógino cuyo peso parece no coincidir con su masa. También es en este aspecto como le vemos cambiar su apariencia a voluntad (como fue el caso de la teniente Maria Ross o Gracia Hughes).

3) Quizá su forma más grotesca. Parece ser una especie de reptil gigante en cuyo cuerpo se pueden ver y escuchar la agonía y lamento de las almas de Xerxes que usó Father para crearlo (casi dos siglos atrás). Si mi memoria no me falla a lo largo del manga aparece así en sólo tres ocasiones: cuando se encuentra con Ling y Ed en el estómago de Gluttony, al enfrentarse al doctor Tim Marcoh en el norte y, por último, poco antes de suicidarse.

De esta última apariencia es de la que quiero hablar.

Es imposible descubrir en qué se basó Hiromu Arakawa para darle este aspecto al cuerpo gigante de Envy. Si no lo ha revelado en ningún guidebook dudo que lo revele en el futuro, así que, al igual que escritos anteriores sólo me queda decir que esto es mera suposición mía.

Mano gigante

Existe en la ciudad de Miami, Florida (EUA) un memorial dedicado al Holocausto. El lugar cuenta con varias áreas donde se muestran los horrores cometidos durante la época del nazismo en Europa y retratan y exhiben de una manera cruda los testimonios y fotografías de una de las etapas más oscuras y polémicas del siglo XX. Pero quizá no hay en todo el memorial una estructura capaz de impactar tanto al espectador como lo es el brazo gigante que se levanta 43 metros sobre el suelo en uno de los jardines del recinto. A lo largo del brazo —a excepción de la mano— escalofriante figuraras humanas adornan el monumento, plasmando en el acto los rostros de agonía de las víctimas de aquel terrible genocidio.

Escultura del Holcausto

Esculturas escuálidas de hombres, mujeres y niños sobresalen de aquella inmensa estructura diseñada por el arquitecto Kenneth Treister a petición de la comunidad judía de Miami. El objetivo era dejar un testimonio de lo ocurrido a las futuras generaciones, algo que ya habían hecho con anterioridad ciudades de EUA como San Francisco, Atlanta o Detroit, donde viven una gran cantidad de sobrevivientes del Holocausto.

Los rostros de Envy

La primera vez que vi esta escultura fue en una revista de Historia, hace un par de años, e irónicamente fue justo después de leer el capítulo donde Envy revela su gigantesca forma frente a Edward y Ling, y no pude evitar relacionar ambas cosas. Quizá sea simple coincidencia —de hecho no dudo que lo sea— pero las figuras humanas que dibujó Arakawa y las que aparecen en el monumento guardan como similitud la simpleza de su diseño. Más que humanos parecen ‘almas’, seres con ojos agónicos o cuencas vacías que provocan una fuerte impresión en el espectador pues retratan a través de sus gestos el suplicio que vivieron antes de morir.

“El visitante entra en un recinto circular en cuyo centro se erige una mano gigantesca de 43 pies de altura hecha del mismo material, de cuyo antebrazo penden familias enteras que hablan de dolor, de angustia. Seres que se reconfortan entre ellos y que piden ayuda a un mundo que sólo respondió con la indiferencia, al menos hasta que fue demasiado tarde para salvar a seis millones de judíos que perecieron bajo los lúgubres designios de la esvástica Nazi. La mano se abre al cielo, como una flor, como una pregunta, como un último gesto moribundo, marcada en su muñeca por un número: identificación del campo de concentración de Auschwitz para los prisioneros. A su alrededor y en tamaño natural están algunos de los caídos, como para que de cerca y más reales el visitante pueda comprender en su propio fondo la esencia de la tragedia. El recorrido continúa con paneles de granito sobre los cuales están grabados los nombres de centenares de víctimas. Todo cierra finalmente, en el jardín de los lirios: una lagunita de 200 metros de diámetro de aguas oscuras y tersas plagadas por blancos lirios. Un panorama perfecto para la reflexión.” (elparacaidista.com).

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FUENTES:
Wikipedia.org. (Fotografía).
ElParacaidista.com – “Una mano gigante que cuenta historias”
Página web del Holocaust Memorial 
Galería en Flickr.

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