Las carreras Ban-ei en Silver Spoon

5379_600

Silver Spoon (銀の匙, Gin no Saji) es el manga más reciente de Hiromu Arakawa. Su inusitado éxito ha sido tal que la versión animada está actualmente en producción y se espera su estreno para este mismo año. Actualmente han sido publicados 70 capítulos en la Weekly Shōnen Sunday; la mayoría de ellos se encuentran recopilados en 6 tomos (el séptimo saldrá a la venta en Japón el próximo 18 de abril) y en conjunto han vendido cerca de 6 millones de copias.

El protagonista de Silver Spoon es Hachiken Yūgo, un joven estudiante nacido en la ciudad de Sapporo, cuyo mayor defecto es no tener aspiración alguna para su futuro a largo plazo. Decidido a dejar atrás a una familia que le exigió demasiado rendimiento académico durante la escuela primaria y que a su vez le impidió formarse un sueño profesional toma la decisión de ingresar a la Escuela Secundaria de Agricultura Oezo de Hokkaido, ahí conocerá también el mundo ajeno del trabajo duro y el esfuerzo diario que requiere la vida rural. Al lado de sus amigos y compañeros vivirá diversas experiencias que lo harán madurar y cuestionarse qué clase de persona quiere llegar a ser.

Este peculiar manga entra dentro de la categoría de slice of life. Siendo breve, es la vida cotidiana (en este caso la vida de campo) contada atreves de un manga. Un salto gigantesco de género—y alguno diría que hacía atrás— si se le compara con la variabilidad de Fullmetal Alchemist donde fuimos testigos no sólo de género shōnen en su máximo esplendor sino también de un mundo de fantasía y aventura donde la ciencia también tenía cabida y hasta el steampunk se dejaba ver. Eso sí, no se le puede subestimar, Gin no Saji tiene su sencillez agrícola como garantía de éxito, porque si hay algo que insista la curiosidad humana es explorar esos recovecos ajenos a nuestra realidad y que tarde o temprano nos interesa conocer. Este manga también explorar el lado más realista de la juventud, desde los sueños truncados a los fracasos cotidianos. Totalmente recomendada su lectura para aquellos que deseen encontrar entre un mar de héroes shōnen con habilidades sobrehumanas a un protagonista cuyas dudas son más grandes que sus ilusiones.

Pero pasemos a un momento de Silver Spoon en concreto; al capítulo 5 (inglés, español), para ser más específicos, y a la peculiar carrera de caballos que pudimos observar. Pocas páginas antes leímos cómo Mikage Aki, una de las compañeras de Hachiken, invita a su nuevo amigo a “Un lugar donde, desde el momento en el que pasas por la puerta principal, los sueños se hacen realidad”… Nuestro pobre protagonista piensa que Aki le está hablando de Disneyland pero la dura verdad lo golpea cuando se da cuenta de que ella —amante de los caballos— se estaba refiriendo al hipódromo Obihiro, el único lugar en la actualidad que ofrece 12 carreras Ban’ei al día; un vestigio casi apagado de la época de oro de este deporte en vías de extinción y que ha podido subsistir en la actualidad gracias a Softbank, una empresa de telefonía móvil que suele proporcionar fondos para que las carreras continúen en la actualidad.

Pero ¿qué son las carreras de caballos Ban’ei? 

Caballos Ban'ei en plena competencia.

Caballos Ban’ei en plena competencia.

Pues eso es lo que vengo a explicar el día de hoy (o por lo menos a intentarlo, todo hay que decirlo, porque la información en inglés es escasa y en español es ínfima).

Empecemos por el caballo: los Ban’ei son animales enormes, tiene un tamaño mayor al de otros caballos de carreras. Lo curioso aquí es que no son pura sangre (de hecho pesan el doble que estos) y técnicamente ni siquiera son considerados una raza, así lo explica la Enciclopedia Internacional de la Castas de Caballos publicada en 1995. El libro reconoce al Ban’ei como un tipo de caballo de tiro, no como una raza; un animal casi exclusivo de la isla de Hokkaido, donde también nacieron estas carreras.

He encontrado dos versiones de cómo surgieron:

La primera dice que, aunque las carreras ya existían desde varios siglos atrás, no fue sino poco tiempo después del fin de la Segunda Guerra Mundial donde alcanzó su mayor auge, en un Japón devastado por un conflicto que no pudo ganar y que dejó consecuencias devastadoras tanto en la sociedad como en su economía. Ya se sabe que la actitud nipona y el trabajo colectivo jugaron una papel importante para la recuperación de un país que estaba viviendo una de las etapas más difíciles de su historia. En la isla más grande, al norte de Japón, se tenía la idea de que las carreras de caballos podían ser una gran fuente de ingresos y, además, atraería a visitantes de otros lados. Pero se enfrentaron con un grave problema, el caballo nativo había sido prácticamente extinto durante la guerra y los pocos que existían en la zona eran demasiado pequeños para ser usados en ese tipo de carreras. Fue cuando idearon criar caballos de tiro con el único propósito de competir en este deporte, para ello crearon su propio tipo nacido de la cruza de razas, usando caballos  como el Percherón, el Bretón y el Belga, con la intensión de obtener de ellos el temperamento y la fortaleza física necesaria para su propósito.

Página 12 del capítulo 5.

Página 12—Capítulo 5.

La otra versión (y más convincentes a mi parecer) es más extendida  —de hecho Hiromu Arakawa la menciona en su manga—: las carreras Ban’ei nacieron siglos atrás, cuando los campesinos del norte de Japón competían por saber quién tenía el caballo más fuerte. Ya para la Era Meiji estas carreras solían ser presentadas en festivales de la zona con gran aceptación,  aunque no sería sino hasta la Era Shōwa (a finales de 1926 y principios de 1989) cuando fueron reconocidas oficialmente por el gobierno japonés. Para 1953 existían cuatro hipódromos en cuatro ciudades de Hokkaido donde se podía asistir a este tipo de carreras: Kitami, Asahikawa, Iwamizawa y Obihiro. Sin embargo, el declive del deporte y la reciente crisis económica hicieron que tres de los cuatro hipódromos fueran cerrados en el 2007, sobreviviendo únicamente el de Obihiro.

Como pueden ver, ambas teorías convergen en el mismo punto; la popularidad y oficializacón de las carreras Ban’ei ocurre dentro de la Era Showa, que incluye los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Mikage Homare a punto de ganar.

Mikage Homare a punto de ganar.

Ahora, pasemos a las carreras. Son lentas, pero lentas en extremo, eh, no tonterías. Alguien en YouTube las ha llamado más lentas que el béisbol, ¡fuertísimas declaraciones! ¿no? :D. La imagen mental que uno tiene de las carreras de caballo son la de un jinete montado en este animal, esperando la orden en forma de disparo que le de la señal para salir corriendo como gacelas hasta la meta… pero las Ban’ei son muy distintas,  es ahí donde radica su peculiaridad. Hachinken piensa lo mismo: “Mirar caballos moverse a la velocidad de una persona por 200 metros suena aburrido” decía; pero él mismo se retracta poco tiempo después.

Las Ban’ei son las únicas carreras del mundo donde el animal arrastra algo, en este caso un pesado trineo con el jinete. El peso del animal decide cuál será el peso del trineo que jalará y que puede llegar a ser hasta de una tonelada. El caballo siempre debe permanecer en su carril aun cuando toma el camino cuesta arriba, si no lo hace puede ser descalificado. Por otro lado, la pista suele ser de tierra o barro, dependiendo del clima.

Este es el sencillo panel del capítulo donde Hiromu Arakawa nos muestra la pista de carreras:

Viñeta de la página 7 del capítulo 5 de Silver Spoon.

Viñeta de la página 7 del capítulo 5 de Silver Spoon.

Ésta consiste en una línea recta de 200 metros que puede tener hasta 10 carriles para los competidores. Existen dos obstáculos, el primero más chico que el segundo. La carrera termina precisamente al poco tiempo de descender del segundo montículo (el llamado Ban’ei point), que es donde se encuentra la meta. Para ganar, tanto el caballo como el trineo con el jinete deben pasar completamente la meta y no quedar a medio camino.

Por último, cuando los caballos de carreras ya son demasiado viejos para competir, usualmente se retiran para pasar su vejez en algún establo pero en el caso de los Ban’ei es distinto. Aunque es el dueño quien decide qué hacer con el animal no es raro que éste sea vendido para obtener su carne.

Pueden ver una carrera Ban’ei en este enlace.

Y para concluir este post, qué mejor que un precioso video sobre estos grandiosos caballos y esas extrañas carreras.

Y ahí lo tienen. Una deporte autóctono prácticamente desconocido en el mundo y cuya supervivencia depende mucho de sus aficionados y de aquellas empresas como Softbank que se niegan a que la tradición y el ingreso económico mueran.

¡Gracias a Hiromu Arakawa por mostrarnos esta pequeña joya de su tierra! 😀

FUENTES: Web oficial de las carreras Ban’Ei, The National Association of Racing (NAR), Carreras de caballos en Japón.
Advertisements

Entrevista de Animeland a Hiromu Arakawa (2013).

Hiromu Arakawa

Imagen de su manga autobiográfico Hyakushō Kizoku (百姓貴族).

A finales de enero de este año Hiromu Arakawa se detuvo en Francia para visitar una granja y una escuela secundaria agrícola de Calais (al norte del país europeo) antes de viajar a Londres, Inglaterra con su maleta de diseño vacuno. Ahí fue donde:

Aquí la traducción al español de esta entrevista (abajo dejaré los créditos pertinentes):

Usted creció en el campo, muy alejada del mundo del manga. ¿Por qué quiso ser mangaka? ¿Fue una decisión difícil?

He estado dibujando desde pequeña; tan pronto como tuve un lápiz en mi mano comencé a garabatear. Vengo de un mundo agrícola e incluso trabajé durante siete años ahí en el campo, en la granja de mi familia. Venir desde Hokkaido a una ciudad tan grande como Saitama, cerca de Tokyo, fue un gran cambio pero siempre he pasado mi vida dibujando así que no fue un sacrificio tan enorme.

¿Alguna vez pensó quedarse a vivir en Hokkaido y trabajar en la granja de sus padres?

Cuando era pequeña tenía varios sueños, quería dedicarme a la agricultura pero también me interesaba dedicarme al cuidado de animales de zoológicos y otro sueño más era convertirme en mangaka; al crecer, éste último sueño fue el que se quedó. Se lo expliqué un día a mis padres; me encantó trabajar en la granja, pero sobre todo me gustaba dibujar.

Usted empezó su carrera como asistente de Hiroyuki Etô, ¿qué fue lo que él le enseñó?

Yo nunca había trabajado con asistentes antes, así que aprendí cómo manejarlos, y especialmente cómo compartir la carga de trabajo; quién tiene que dibujar qué. Hiroyuki Etô era realmente exigente respecto a la disposición, y de él aprendí mucho de ese aspecto.

En su opinión personal ¿qué es un buen mangaka?

Alguien que pueda encontrar el equilibrio perfecto entre cumplir con las expectativas de los lectores y traicionar dichas expectativas.

¿Cómo organiza su semana?

Generalmente hago mi nemu (storyboard) los sábados y domingos y lo termino de lunes a jueves. Junto a mis asistentes dibujamos las placas, los ajustes, hacemos los toques finales, y por último, los viernes son mis días de descanso; a veces también son esos días los únicos momentos que tengo para terminar comisiones de último minuto.

¿Alguna historia acerca de los plazos?

Con el terremoto y los eventos del 11 de marzo del 2012 estaba segura de que existiría un retraso que me permitiría completar mis páginas ¡pero en realidad no me dieron ni un solo día! La fecha de entrega no se movió y me dije a mi misma que el mundo de la publicación era realmente despiadado, ¡eso sí que me sorprendió muchísimo!

fma

Alphonse y Edward Elric (Fullmetal Alchemist).

Fullmetal Alchemist fue su primer gran éxito. Mirando hacia atrás ¿qué piensa al respecto? ¿Algún momento especifico que aun mantenga en su mente?

Cuando terminamos el manga estaba sorprendida porque había estado dibujando este manga por nueve largos años y me convencí de que al final estaría triste, como en una ruptura. Pero cuando mandé el último capítulo me sentí realmente aliviada, no porque estuviera alegre de que todo terminara, sino porque tenía la convicción de que había hecho todo lo que quería. Cuando le di las páginas a mi editor estreché las manos de todos mis ayudantes y luego nos fuimos a comer carne a la parrilla. Tuvimos buenas bebidas, buena comida y tuve una estupenda sensación de satisfacción; como si mis hijos se acabaran de graduar.

¿En qué momento de la creación de Fullmetal Alchemist decidió cómo debería terminar?

Desde el principio sabía cuáles sería los puntos principales del diagrama de la historia: la guerra de Ishval, la batalla en Ciudad Central, etcétera. También sabía si los hermanos Elric podrían recuperar sus cuerpos, total o parcialmente. Lo que se decidió sobre la marcha fue cómo se obtendrían las respuestas que los protagonistas buscaban y qué respuestas se darían en el transcurso de la historia. Fueron los personajes quienes desarrollaron la historia con naturalidad.

¿Quién decidió que la historia llegaría hasta el volumen 27? ¿Fue usted, los lectores, los editores?

Al principio me dije a mi misma que la trama daría para alrededor de 21 volúmenes. Al final necesité unos tomos más de los que estaban previstos, pero fui realmente yo quien decidió que ése sería el último tomo.

¿Qué personaje de Fullmetal Alchemist se parece más a usted?

Tengo muchos hermanos y hermanas (¡somos cinco en total!), yo fui la cuarta hija. En realidad creo que me veo más como Alphonse ya que soy muy bien educada. De hecho, crecí viendo a mis hermanas perdiendo el tiempo y siendo regañadas por eso, así que siempre supe que no debía seguir su ejemplo. En resumen, veo a mis mayores cometer errores y trato de no hacer lo mismo que ellos (*risas*).

¿Qué estaría dispuesta a hacer para convertirse en una alquimista?

Creo que sacrificaría mi brazo derecho porque es el más valioso y el que uso para dibujar. Aunque eso significa que yo no sería capaz de dibujar nunca más…

¿Y qué sería lo primero que haría si fuera una alquimista?

Para crear un manga primero hay que pensar y luego dibujar y redibujar al fin de corregir algunos matices, sería perfecto si pudiera dibujar ese manga de una sola vez. Me llevaría las manos juntas (al estilo de Edward) y ¡bam! ¡Estarían las páginas listas!

[Su publicista se cuela en la entrevista] ¡Sí, y si yo encontrara algún fallo usted podría corregirlo inmediatamente! (*risas*)

¿Lleva a cabo el intercambio equivalente en su vida diaria?

Ese concepto viene de mi experiencia en el mundo de la agricultura: la forma de alimentarte coincide con el esfuerzo que haces para conseguir ese alimento. Cuanto más amas a los animales, más te darán ellos como recompensa. Cuanto más los cuidas mejor será la carne que te darán. También hay eventos impredecibles: si el tiempo es horrible tendrás que trabajar mucho más para obtener buenos resultados. El intercambio equivalente se basa en la energía que vas a dar para realizar la tarea que te han asignado. De cierto modo, es ese intercambio el que le da ritmo a mi vida. También hablo de eso en Silver Spoon.

dl04_1024

Wallpaper de Silver Spoon.

A pesar de esa similitud, el mundo de Silver Spoon está muy lejos del de Fullmetal Alchemist ¿no tuvo miedo de perturbar a sus lectores con una historia tan diferente?

Podría haber hecho otro manga de fantasía, es cierto —y gracias a mi nombre podría haber tenido éxito—, sin embargo, no creo que estaría satisfecha con eso. Quería desafiarme a mí misma y ofrecer algo diferente; y eso también me permitiría reclutar a nuevos lectores, cambiar de estilo y no restringirme a mí misma. Hace tiempo platiqué con mi editor y ambos coincidimos en la idea de hacer un manga más realista. Sabíamos que algunos lectores se sorprenderían pero no me importaba cambiar para explorar un nuevo campo.

Y aun así Silver Spoon ha tenido un gran éxito (¡lleva más de 5 millones de copias vendidas!) ¿Usted esperaba esto?

Cuando hablé con mi editor estuvimos de acuerdo que la agricultura era un tema entretenido. Pensé que este tema era lo suficientemente original como para ser parte de un éxito, pero nunca había pensado que cada volumen iba a vender un millón de copias. ¡Esto es tan agradable!

Al parecer, ella en verdad existe...

Al parecer, ella en verdad existe…

¿Crees que en Silver Spoon está en el espíritu del nuestro tiempo y acerca a los japoneses a los asuntos ambientales?

Recibo muchos emails de fans y trato de leer tantos como sea posible. Y de hecho, muchos de ellos me dicen que son como el protagonista: “No sé qué hacer con mi vida, no tengo ningún sueño. Me siento presionado para estudiar y pasar mis exámenes. Es mi única meta, pero no sé qué haré una vez que esto termine”. Otros lectores, por el contrario, prefieren al resto de los personajes o las bromas que rodean el mundo de la agricultura. Y por último, está quienes desean unirse a la lectura del manga sólo para ver la evolución del personaje. No necesariamente se acercan al manga por asuntos ambientales.

¿Puede su manga crear vocaciones?

He leído en los periódicos regionales de Hokkaido que desde que el manga se publicó el número de solicitudes de ingreso en las escuelas agrícolas aparentemente ha aumentado mucho. (Pueden leer más de esa noticia aquí).

¿Usted desea dar un mensaje particular a través de Silver Spoon?

No mucho. Solamente quiero contar la historia de un estudiante de secundaria y su evolución. El territorio de Hokkaido y la escuela secundaria agrícola son sólo herramientas para contar su historia. De la misma manera, con Fullmetal Alchemist, me interesaba mostrar la manera en la que el héroe podía crecer individualmente, no era un manga para promocionar o para hablar de alquimia. ¡Me encanta contar la evolución de mis personajes!

¿Así que Silver Spoon no es un manga verde

¡No, no en lo absoluto! De hecho, hay personas que matan animales y se los comen, etcétera.

...Y ellos también.

…Y ellos también.

Los lectores pueden sentir que usted ha dibujado mucho de su propia historia para contarnos esta, ¿qué elementos de la realidad están en este manga?

Todo es verdad, no he inventado nada. Por ejemplo, la encarga de la cría de cerdos que posee un permiso de portación de armas y va matando siervos es una persona real, ¡era mi maestra en la escuela! Ahí también conocí que existía un grupo de estudiantes que tenía un club de fans de las vacas Holstein… Y había un horno de mampostería real en mi escuela secundaria.

También podemos notar que aprecia las buenas comidas y alimentos de calidad. ¿Es susceptible a eso en su vida diaria?

¡Sí! Siempre he prestado atención en los alimentos que consumo. Hago todo lo posible para evitar la compra de los productos más baratos porque siempre me pregunto si, con este precio, el productor obtendrá el dinero suficiente para producirlos con higiene y calidad. Hay algo que me parece fantástico de Francia: la etiqueta AOC. En Japón, trato de controlar el origen de los productos que voy a comprar, pero no hay una etiqueta tan seria y controlada como la suya. Es un sistema que encuentro notable, porque empuja al productor hacia la excelencia.

¿Cómo se enteró de esa etiqueta? ¿Estuvo en Francia antes?

Así es, hace poco más de 20 años, durante un viaje organizado por la prefectura de Hokkaido. Visitamos cinco países europeos para estudiar las especialidades agrícolas. Fue entonces cuando nos encontramos con personas a cargo de la etiqueta AOC y nos explicaron su enfoque.

Se ha producido una renovación shônen estos últimos años gracias a escritoras como Yellow Tanabe (Kekkaishi), Kazue Kato (Blue Exorcist), y usted misma, ¿siente que están aportando algo diferente en el género shônen?

Es cuestión de generación. Veinte años atrás, había en la Shonen Jump varias series muy violentas, como Hokuto no Ken o Sajigake! Otokojuku y por extraño que parezca ¡a las niñas nos gustaban esas historias! Esas lectoras encontraron los shônen muy entretenidos y con frecuencia más interesante que el típico manga shôjo. Diez años después esas mismas lectoras tuvieron la edad suficiente para dibujar y decidimos hacer manga para chicos. Esto explica el aumento del número de mujeres mangakas en esta área. A menudo se dice que las mujeres son mejores para hablar de emociones, para escribir diálogos que ponen un dedo en la cabeza, y los hombres saben cómo crear historias con giros y volteretas. En cuanto a mí, creo que resulta difícil hoy en día hacer una distinción entre los géneros. Algunos hombres son realmente capaces de imaginar personajes sensibles y complejos, mientras que algunas mujeres son capaces de crear escenas de acción (a veces violentas). Hoy en día, cada escritor tiene su propia especialidad. No importa si eres un hombre o una mujer.

¿Tiene algún proyecto en especial?

Algún día me gustaría seguir la Ruta de la Seda; escribiría un capitulo por cada ciudad que visitara. Sería una especie de ensayo —pero en versión manga sobre esa mítica ruta. El problema es que significaría que tendría que visitar países tan peligrosos como Afganistán. Sería muy complicado hoy en día recorrer todo el camino, desde China hasta Roma. Creo que voy a tener que esperar hasta que vuelva la paz.

¿Podemos imaginar una visita oficial a Francia durante una convención?

Me encantaría, pero tengo dos niños pequeños que no puedo llevar conmigo. En realidad, para hacer este viaje a Europa, tuve que dejarlos con mis padres en Hokkaido. De hecho, incluso en Japón, nunca asisto a eventos públicos.

¿Unas últimas palabras para el público francés?

El manga es una forma cultural muy entretenida, hecho de muchos géneros totalmente diferentes. No se limiten a un solo estilo de manga. ¡Me encantaría ser su trampolín, pero traten de leer lo más que pueda con el fin de alejarse de un solo género!

Traducción original de: Grégoire Heuillot (Kurokawa). Entrevista preparada en colaboración de Carla Cino y Viky. Traducción al inglés de @clewilan y con un agradecimiento especial a @bayalexison por ser beta reader de esta entrevista. Traducción al español con el permiso de @clewilan hecho por @lindakml88.