Paracelso, el hombre que creó un homúnculo

Paracelso

Paracelso

En una ocasión Hiromu Arakawa mencionó que para escoger los nombres de los personajes de FMA se había basado en un diccionario de nombres occidentales. Al azar buscaba una pagina y listo, escogía un nombre. Otros más fueron tomados del registro de algún hotel. Pero sin duda hizo excepciones, tal es el caso de Edward: en el Hagaren DX Guidebook confirma que lo escogió por la película Edward Scissorhands (1990) de Tim Burton. Otro ejemplo clarisimo es el de Hohenheim, y de él les quiero hablar a continuación.

El nombre del padre de los hermanos Elric es Van Hohenheim (en la primera versión animada cambió a Hohenheim de la Luz y en Brotherhood quedó intacto). En esta ocasión Hiromu Arakawa tomó el verdadero nombre de Paracelso como inspiración.

Es suficiente investigar un poquito por aquí y por allá para darnos cuenta que Paracelso y Hohenheim lo único que tienen en común es el nombre, pues el primero bien podría ser un nemesis del segundo; y no es que fuera malo, para nada, es sólo que la modestia no era uno de sus principios.

Su nombre completo era Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim y nació en la ciudad de Zúrich, Suiza en el año de 1493. Con el paso del tiempo cambió su nombre a Teofrasto Paracelso y fue más conocido sencillamente como Parecelso. Ese nombre literalmente significa “más grande que Celso” (Aulo Cornelio Celso fue un enciclopedista y, probablemente, médico que vivió en el siglo I en Roma). Lo cierto es que no estaba tan equivocado al jactarse de ser grande, era médico, místico, alquimista, astrólogo, filósofo, teólogo, viajero y es considerado Padre de la Farmacopea e incluso, se dice que, en su tiempo fue llamado el Martín Lutero de la Medicina.

Era un hombre polémico, muchos respetaban sus trabajos, pero muchos otros lo odiaban. Se sabe que tenía un carácter fuerte y en una ocasión tuvo el atrevimiento de quemar públicamente los libros de los médicos Galeno y Avicena.

Daba sus clases en alemán cuando la lengua culta que se usaba en las universidades de la época era el latín. Fue el autor intelectual del principio que la homeopatía tanto defiende: “Lo semejante cura a lo semejante”. Pero no sólo eso, también se atrevió a decir que podía “reconstituir una rosa a partir de sus cenizas” y se vanagloriaba de conseguir transmutar el plomo en oro (muy común en los alquimistas de la época).

Pero quizá la razón por la que se le recuerda en el mundo de la alquimia es por el hecho de ser capaz, según él, de crear vida artificial en un frasco. Dijo haber creado un ser humano diminuto al que llamó Homúnculo (hombrecillo, en latín) e incluso tuvo la osadía de publicar el procedimiento que había utilizado para crearlo y de esa manera invitar a otros alquimistas a crear el suyo propio. Algunos afirmaron haberlo conseguido, pero nadie, ni siquiera Paracelso, lo mostró al público.

Según él la forma de crearlo era la siguiente:

“En un recipiente hermético se introduce esperma humano, luego se entierra durante 40 días en excremento de caballo, después se imanta y finalmente se alimenta con sangre humana. El resultado es un ser humano totalmente funcional”.
“Puede criarse y educarse como cualquier otro niños hasta que crezca y sea capaz de valerse por si mismo”.
Muchos de sus contemporáneos le acusaron de creerse Dios y poco tiempo después declaró que, arrepentido por lo que hizo, acabó con el ser viviente que él mismo se jactó de crear ya que éste no tenía alma al no haber sido creado por Dios. Años después Paracelso murió. Su funeral está plagado de leyendas más que de verdades y su muerte pudo ser el detonante de la desaparición de la alquimia. Sin embargo aun en la actualidad es considerado uno de los mejores médicos de la Historia. En su tiempo, cuando los charlatanes se hacían pasar por científicos reputados y muchos vivían a expensas de la realeza europea él se dedicó curar el sufrimiento humano por medio de la alquimia, logrando curar enfermedades que usualmente no respondían a los tratamientos convencionales. Cuando la sífilis invadió Europa (debido a los conquistadores que venían de las Américas) él utilizó el Mercurio para tratar la enfermedad, una practica que se extendió hasta el siglo XX. También fue él quién descubrió que los mineros no morían por haber despertado la ira de los espíritus de las montañas donde trabajaban, como se creía en aquella época, sino por enfermedades pulmonares debido al polvo mineral que inhalaban.
Como pueden ver Van Hohenheim guarda poco semejanza con Paracelso, más allá de ambos haber creado un homúnculo. Hay que recordar que el papá de los hermanos Elric era originalmente el esclavo número 23 de un alquimista de Xerxes y que se utilizó su sangre para crear a quien tiempo después sería Father y fue este último el responsable de darle ese nombre.
DATOS CURIOSOS:
—De Bombastus, se deriva el adjetivo bombástico que se utilizar para señalar a algo o alguien excesivamente pretenciosos y grandilocuentes, justo como la personalidad de este alquimista europeo.
—En el capítulo 74: “El pequeño hombre en el frasco” se ve a el homúnculo tratando de darle un nombre al esclavo #23. La primera opción era Theophrastus Bombastus que son dos de los nombres del alquimista alemán, pero al ver que son muy difíciles de recordar para el joven opta por llamarlo Van Hohenheim.
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FUENTE:
Documental “Alquimia: ¿Magia o Ciencia?” de History Channel. Puede ser visto en YouTube (1234 y 5) o por Google Video (aquí).
Video “El homúnculo de Paracelso” (narración inspirada en el libro de Philip Ball “The Devil’s Doctor”).
Wikipedia.org (ParacelsoHomúnculo y Van Hohenheim).
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