Las carreras Ban-ei en Silver Spoon

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Silver Spoon (銀の匙, Gin no Saji) es el manga más reciente de Hiromu Arakawa. Su inusitado éxito ha sido tal que la versión animada está actualmente en producción y se espera su estreno para este mismo año. Actualmente han sido publicados 70 capítulos en la Weekly Shōnen Sunday; la mayoría de ellos se encuentran recopilados en 6 tomos (el séptimo saldrá a la venta en Japón el próximo 18 de abril) y en conjunto han vendido cerca de 6 millones de copias.

El protagonista de Silver Spoon es Hachiken Yūgo, un joven estudiante nacido en la ciudad de Sapporo, cuyo mayor defecto es no tener aspiración alguna para su futuro a largo plazo. Decidido a dejar atrás a una familia que le exigió demasiado rendimiento académico durante la escuela primaria y que a su vez le impidió formarse un sueño profesional toma la decisión de ingresar a la Escuela Secundaria de Agricultura Oezo de Hokkaido, ahí conocerá también el mundo ajeno del trabajo duro y el esfuerzo diario que requiere la vida rural. Al lado de sus amigos y compañeros vivirá diversas experiencias que lo harán madurar y cuestionarse qué clase de persona quiere llegar a ser.

Este peculiar manga entra dentro de la categoría de slice of life. Siendo breve, es la vida cotidiana (en este caso la vida de campo) contada atreves de un manga. Un salto gigantesco de género—y alguno diría que hacía atrás— si se le compara con la variabilidad de Fullmetal Alchemist donde fuimos testigos no sólo de género shōnen en su máximo esplendor sino también de un mundo de fantasía y aventura donde la ciencia también tenía cabida y hasta el steampunk se dejaba ver. Eso sí, no se le puede subestimar, Gin no Saji tiene su sencillez agrícola como garantía de éxito, porque si hay algo que insista la curiosidad humana es explorar esos recovecos ajenos a nuestra realidad y que tarde o temprano nos interesa conocer. Este manga también explorar el lado más realista de la juventud, desde los sueños truncados a los fracasos cotidianos. Totalmente recomendada su lectura para aquellos que deseen encontrar entre un mar de héroes shōnen con habilidades sobrehumanas a un protagonista cuyas dudas son más grandes que sus ilusiones.

Pero pasemos a un momento de Silver Spoon en concreto; al capítulo 5 (inglés, español), para ser más específicos, y a la peculiar carrera de caballos que pudimos observar. Pocas páginas antes leímos cómo Mikage Aki, una de las compañeras de Hachiken, invita a su nuevo amigo a “Un lugar donde, desde el momento en el que pasas por la puerta principal, los sueños se hacen realidad”… Nuestro pobre protagonista piensa que Aki le está hablando de Disneyland pero la dura verdad lo golpea cuando se da cuenta de que ella —amante de los caballos— se estaba refiriendo al hipódromo Obihiro, el único lugar en la actualidad que ofrece 12 carreras Ban’ei al día; un vestigio casi apagado de la época de oro de este deporte en vías de extinción y que ha podido subsistir en la actualidad gracias a Softbank, una empresa de telefonía móvil que suele proporcionar fondos para que las carreras continúen en la actualidad.

Pero ¿qué son las carreras de caballos Ban’ei? 

Caballos Ban'ei en plena competencia.

Caballos Ban’ei en plena competencia.

Pues eso es lo que vengo a explicar el día de hoy (o por lo menos a intentarlo, todo hay que decirlo, porque la información en inglés es escasa y en español es ínfima).

Empecemos por el caballo: los Ban’ei son animales enormes, tiene un tamaño mayor al de otros caballos de carreras. Lo curioso aquí es que no son pura sangre (de hecho pesan el doble que estos) y técnicamente ni siquiera son considerados una raza, así lo explica la Enciclopedia Internacional de la Castas de Caballos publicada en 1995. El libro reconoce al Ban’ei como un tipo de caballo de tiro, no como una raza; un animal casi exclusivo de la isla de Hokkaido, donde también nacieron estas carreras.

He encontrado dos versiones de cómo surgieron:

La primera dice que, aunque las carreras ya existían desde varios siglos atrás, no fue sino poco tiempo después del fin de la Segunda Guerra Mundial donde alcanzó su mayor auge, en un Japón devastado por un conflicto que no pudo ganar y que dejó consecuencias devastadoras tanto en la sociedad como en su economía. Ya se sabe que la actitud nipona y el trabajo colectivo jugaron una papel importante para la recuperación de un país que estaba viviendo una de las etapas más difíciles de su historia. En la isla más grande, al norte de Japón, se tenía la idea de que las carreras de caballos podían ser una gran fuente de ingresos y, además, atraería a visitantes de otros lados. Pero se enfrentaron con un grave problema, el caballo nativo había sido prácticamente extinto durante la guerra y los pocos que existían en la zona eran demasiado pequeños para ser usados en ese tipo de carreras. Fue cuando idearon criar caballos de tiro con el único propósito de competir en este deporte, para ello crearon su propio tipo nacido de la cruza de razas, usando caballos  como el Percherón, el Bretón y el Belga, con la intensión de obtener de ellos el temperamento y la fortaleza física necesaria para su propósito.

Página 12 del capítulo 5.

Página 12—Capítulo 5.

La otra versión (y más convincentes a mi parecer) es más extendida  —de hecho Hiromu Arakawa la menciona en su manga—: las carreras Ban’ei nacieron siglos atrás, cuando los campesinos del norte de Japón competían por saber quién tenía el caballo más fuerte. Ya para la Era Meiji estas carreras solían ser presentadas en festivales de la zona con gran aceptación,  aunque no sería sino hasta la Era Shōwa (a finales de 1926 y principios de 1989) cuando fueron reconocidas oficialmente por el gobierno japonés. Para 1953 existían cuatro hipódromos en cuatro ciudades de Hokkaido donde se podía asistir a este tipo de carreras: Kitami, Asahikawa, Iwamizawa y Obihiro. Sin embargo, el declive del deporte y la reciente crisis económica hicieron que tres de los cuatro hipódromos fueran cerrados en el 2007, sobreviviendo únicamente el de Obihiro.

Como pueden ver, ambas teorías convergen en el mismo punto; la popularidad y oficializacón de las carreras Ban’ei ocurre dentro de la Era Showa, que incluye los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Mikage Homare a punto de ganar.

Mikage Homare a punto de ganar.

Ahora, pasemos a las carreras. Son lentas, pero lentas en extremo, eh, no tonterías. Alguien en YouTube las ha llamado más lentas que el béisbol, ¡fuertísimas declaraciones! ¿no? :D. La imagen mental que uno tiene de las carreras de caballo son la de un jinete montado en este animal, esperando la orden en forma de disparo que le de la señal para salir corriendo como gacelas hasta la meta… pero las Ban’ei son muy distintas,  es ahí donde radica su peculiaridad. Hachinken piensa lo mismo: “Mirar caballos moverse a la velocidad de una persona por 200 metros suena aburrido” decía; pero él mismo se retracta poco tiempo después.

Las Ban’ei son las únicas carreras del mundo donde el animal arrastra algo, en este caso un pesado trineo con el jinete. El peso del animal decide cuál será el peso del trineo que jalará y que puede llegar a ser hasta de una tonelada. El caballo siempre debe permanecer en su carril aun cuando toma el camino cuesta arriba, si no lo hace puede ser descalificado. Por otro lado, la pista suele ser de tierra o barro, dependiendo del clima.

Este es el sencillo panel del capítulo donde Hiromu Arakawa nos muestra la pista de carreras:

Viñeta de la página 7 del capítulo 5 de Silver Spoon.

Viñeta de la página 7 del capítulo 5 de Silver Spoon.

Ésta consiste en una línea recta de 200 metros que puede tener hasta 10 carriles para los competidores. Existen dos obstáculos, el primero más chico que el segundo. La carrera termina precisamente al poco tiempo de descender del segundo montículo (el llamado Ban’ei point), que es donde se encuentra la meta. Para ganar, tanto el caballo como el trineo con el jinete deben pasar completamente la meta y no quedar a medio camino.

Por último, cuando los caballos de carreras ya son demasiado viejos para competir, usualmente se retiran para pasar su vejez en algún establo pero en el caso de los Ban’ei es distinto. Aunque es el dueño quien decide qué hacer con el animal no es raro que éste sea vendido para obtener su carne.

Pueden ver una carrera Ban’ei en este enlace.

Y para concluir este post, qué mejor que un precioso video sobre estos grandiosos caballos y esas extrañas carreras.

Y ahí lo tienen. Una deporte autóctono prácticamente desconocido en el mundo y cuya supervivencia depende mucho de sus aficionados y de aquellas empresas como Softbank que se niegan a que la tradición y el ingreso económico mueran.

¡Gracias a Hiromu Arakawa por mostrarnos esta pequeña joya de su tierra! 😀

FUENTES: Web oficial de las carreras Ban’Ei, The National Association of Racing (NAR), Carreras de caballos en Japón.
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